La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

viernes, 11 de marzo de 2016

RMS Carpathia

RMS Carpathia

Muchas veces, un gran acontecimiento hace sombra a una parte del mismo que puede ser igual de emocionante. El protagonista de hoy es un buque transatlántico británico perteneciente a la naviera Cunard Line, el RMS Carpathia, cuya existencia hubiera pasado completamente desapercibida para la Historia de no ser porque fue el rescatador de los supervivientes del naufragio de uno de los barcos más famosos de toda la historia, el RMS Titanic (RMS, Royal Mail Ship, Buque de Correo Real).

Comedor del Carpathia

La historia del Carpathia arranca el 10 de septiembre de 1901. Estamos en los astilleros de la Swan Hunter & Wingham Richardson, en Newcastle upon Tyne, al noreste de Inglaterra. Tarda seis meses en construirse, siendo botado el 6 de agosto de 1902. Sus primeros ensayos en el agua los hace el 22 de abril de 1903, su primer recorrido irá desde Liverpool a Boston. Se destina para transportar pasajeros y mercancías. Pero dentro de lo que es el transporte de pasajeros hay que distinguir entre pasajeros de dinero e inmigrantes que viajaban para ganarse el pan. Hasta entonces, la comodidad con que viajaba un pasajero de posibles estaba muy lejos de la modestia que tenían los pasajeros más humildes.

Dibujo del Carpathia donde se aprecian los colores en los que fueron pintados el caso y la chimenea

El Carpathia tenía cinco cubiertas construidas de forma sobria. Había camarotes de tres clases (100 en primera, 200 en segunda y 2.250 en tercera). Las modificaciones de 1905 incrementa la capacidad para llevar pasajeros. Asimismo, para la conservación de la comida durante el viaje, las bodegas estaban acondicionadas con refrigeración para tal fin. Las diferencias sociales mencionadas antes están visiblemente atenuadas. Tanto la segunda como la tercera clase disponían de bar, comedor, fumadero y salón. La segunda clase, además, tenía biblioteca. También había una orquesta. Y da la casualidad que dos de sus músicos, Theodore Brailey y Robert Bricous, tocaron también en el Titanic.

Arthur Henry Rostron

Era un barco más grande de lo que solía construirse por entonces: 165-170 m eslora, 19,6 m de manga, 10,5 m de calado, 8.700 toneladas de desplazamiento, 13.555 toneladas brutas de peso... La propulsión corre a cargo de dos máquinas de vapor de cuádruple expansión que mueven dos hélices. Su velocidad media es de 14 nudos. La embarcación tiene una chimenea roja con una banda negra (colores de la Cunard Line) y cuatro mástiles que no son destinados a velas. El casco se pinta en blanco, negro y rojo (de arriba a abajo).

Posición del Titanic y del Carpathia en el momento del hundimiento del primero. También se aprecia dónde estaban situados, presuntamente, otros barcos relativamente cercanos

Todo cambia para nuestro protagonista la noche del 14 de abril de 1912, cuando se ve implicado en el rescate de los náufragos del Titanic. El Carpathia abandona Nueva York el día 11 de abril en dirección al Fiume (actual Rijeka). Su capitán es Arthur Henry Rostron, que lleva 17 años trabajando en la Cunard. Tiene 42 años y es capitán de la nave desde enero. Lleva 743 pasajeros a bordo. Un día antes había tenido lugar el inicio del viaje inaugural de un barco, la última estrella de la White Star Line, que había salido de Southampton en dirección a Nueva York, el RMS Titanic, conocido también como el insumergible. Al mando se encontraba el capitán Edward Smith, a punto de jubilarse. A diferencia de lo que le ocurrió al Carpathia, la partida del Titanic se va a festejar a bombo y platillo.

Harold Cottam

Llega la medianoche del 15 de abril. El Titanic estaba a unos 600 km al sur de Terranova, y el Carpathia se encuentra a más de 93 km del Titanic. El operador de radio del Carpathia, Harold Cottam (que no tiene quien le releve) va a dejar su puesto para irse a dormir. Cuando aún lleva los auriculares puestos, oye los avisos del Titanic solicitando ayuda: no se lo puede creer. Cottam informa al primer oficial, Dean, y corren al camarote de Rostron para darle la inimaginable noticia. Inmediatamente, el capitán dio la orden de dirigirse hacia la zona de la catástrofe y de comunicar al barco en peligro que acudían en su ayuda. Tardarían cuatro horas en llegar. Con ocasión del hundimiento del Titanic, se instituyó una norma, tan obvia, que uno se pregunta cómo no se llevó a cabo antes: el telégrafo debía quedar conectado las 24 horas del día con personal para cubrir el turno de noche.

Botes del Titanic rescatados por el Carpathia

Mientras se tomaba el camino que llevaba a la nave en peligro, el Carpathia se acondicionó para atender la emergencia. Toda la dotación del barco se reincorporó a su puesto. Se apagó el agua caliente y la calefacción con el fin de aprovechar toda la potencia posible para aumentar la velocidad de navegación del barco: todo el carbón que se echó en el fogón consiguió que se pasara de 14 a 17,4 nudos. Se preparan los botes salvavidas y se iluminan ambos lados del barco. Se abre el portalón y organizan las escaleras de mano. Los médicos se distribuyen para atender a las víctimas en los comedores, y se reúnen mantas para repartir entre supervivientes del naufragio, y se preparan bebidas calientes.

Supervivientes del Titanic en la cubierta del Carpathia

A las 04:00 de la madrugada, el Carpathia llega a la zona de la catástrofe para atravesar restos de icebergs. Sus ocupantes se afanaban en encontrar restos del desastre hasta que ven una señal luminosa, y se dirigen a ella. Con las primeras luces del día, pudieron verse las barcas del Titanic entre los grandes trozos de hielo. El primer tripulante en subir a bordo es Joseph Boxhall, cuarto oficial del Titanic, que informa de manera oficial a Rostron sobre el naufragio. A las 07:30 de la mañana subió a bordo del Carpathia Carles Lightoller, oficial del Titanic y la última persona de los 710 rescatados.

El RMS Carpathia entrando en el río Hudson

Según iban subiendo a bordo los pasajeros del Titanic, se apuntaba su nombre para que sus respectivos telegrafistas, Harold Cottam y Harold Bride, pudieran informar de las listas de supervivientes a la Cunard y a la White Star. Los pasajeros del Carpathia que, en principio, no fueron informados del operativo, prestaron una gran ayuda a los rescatados haciéndoles compañía y prestando atención sanitaria. La nave rescatadora abandona el lugar de la tragedia a las 08:05. Rostron piensa qué ruta debe coger: si el barco se dirige a Halifax supondría atravesar nuevamente el hielo; para ir a las Azores no había suficientes suministros. Finalmente, se dirigen a Nueva York, a donde llegaron el 18 de abril por la tarde, acosados por la prensa que remontaba con ellos el río Hudson. A las 09:30 atracaron para dejar en el muelle 59, el de la White Star Line, los trece botes que recuperaron del Titanic. Después fueron al muelle 54, el de la Cunard, a donde descienden los rescatados en medio de un silencio sepulcral.

Medalla de Bronce de las que se otorgó a la tripulación del Carpathia

Un tiempo más tarde, parte de la tripulación del Carpathia presta declaración a la comisión que indaga sobre las causas de la desgracia. Y en agradecimiento al rescate efectuado la tripulación recibió de los supervivientes del Titanic medallas de bronce, los oficiales de plata y Rostron una de oro y una copa de plata que le entregó la pasajera conocida como Margaret Brown. Los agradecimientos no se quedaron allí. El capitán Rostron es condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos, y recibe el título de Sir, así como otras distinciones. Se reanuda el viaje del Carpathia al Fiume el 20 de abril a las 4 de la tarde, y llega a puerto el 6 de mayo, donde es recibido como un héroe.

Margaret Brown entregando la copa de plata al Capitán Rostron

El barco vuelve a la normalidad como si nada hubiera pasado. Sigue dedicándose a su ruta mediterránea y regresando de vez en cuando a Nueva York. Podría decirse que la única mancha en su expediente fue la acusación por parte de las autoridades italianas de haber salido sin permiso de uno de sus puertos. Esto ocurrió en septiembre de 1914, y la Primera Guerra Mundial había estallado dos meses antes. El barco sigue realizando sus actividades habituales. De todos modos, y por si las circunstancias lo requerían, fue acondicionado para llevar tropas, provisiones y caballos. Y llega una sorpresa: en plena guerra, Arthur Rostron decide dejar el mando del Carpathia para unirse a la tripulación del RMS Mauretania, y viene para sustituirle el capitán William Prothero. El transatlántico se mueve por rutas peligrosas y consigue salir indemne del acoso de los sumergibles alemanes.

William Prothero

El 15 de julio de 1918 el Carpathia sale de Liverpool con tropas destinadas para el combate. El 17, el barco y su convoy se separan del grupo de barcos con el que van. A las 09:00 de la mañana, cuando está a 120 millas de la costa de Fastnet, en Irlanda, un submarino alemán del tipo U-55, comandado por Wilhem Werner, le lanza tres torpedos. Dos alcanzan la sala de máquinas y matan a cinco tripulantes. El impacto de los proyectiles inutiliza la radio y los dispositivos eléctricos del barco. El capitán Prothero ordena desalojar el navío, a la vez que consigue advertir del ataque a las otras embarcaciones.

Wilhem Werner en 1933

Se echan al mar once botes salvavidas. A las 11:00 de la mañana, el RMS Carpathia desaparece entre las olas del Mar Celta. Todos aquellos que han sobrevivido al ataque serán acogidos en el HMS Snowdrop (HMS, His/Her Majesty's Ship, Buque de Su Majestad) que navegaba en las proximidades del lugar. Los tripulantes y el pasaje del Carpathia son llevados a Liverpool para recibir atención médica.

Hundimiento del RMS Carpathia

El 9 de septiembre de 1999, los medios de comunicación informaron del hallazgo del pecio del Carpathia a 298 km al sudoeste de la costa de Cornualles (Inglaterra). Casi dos semanas después, las primeras imágenes denotan el buen estado del barco, que está a 155 m de profundidad y con los tres agujeros que le hicieron los proyectiles alemanes. Los restos los compra la misma empresa que compró los del Titanic, pero siguen ahí donde se detuvo su historia y, al igual que la de otros barcos hundidos, seguro que aún tiene mucho que decir.

Restos del Carpathia en el fondo del mar