La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

viernes, 9 de septiembre de 2016

La aparición del tanque

Las formas irregulares que tenían los más de 9.000 km de trincheras del frente occidental, hacía necesaria la presencia de algo que pudiera con ellas y los obstáculos que de alguna manera las protegían, como podían ser los restos de otras batallas y las terribles ametralladoras.

Trinchera del Somme en la actualidad

El tanque, o carro de combate, fue la respuesta. Se trata de un vehículo blindado sobre el que hay un cañón y que se desplaza con orugas. En los Estados Unidos ya se empleaban las orugas en vehículos para uso agrícola. El antecedente más conocido (aunque los hay más antiguos) es el carro de combate que diseñó Leonardo da Vinci, el "coche blindado con caja fuerte inexpugnable".

Coche blindado de Leonardo da Vinci

Dos años antes de estallar la Gran Guerra, el Ministerio Británico de la Guerra recibe un proyecto de manos del ingeniero Lancelot de Mole, que propone la construcción de un vehículo blindado que se desplaza sobre orugas con el fin de tener el menor número de dificultades para pasar por encima de una trinchera y los obstáculos que la acompañan, pero el proyecto no se aceptó.

Lancelot Eldin de Mole

En octubre de 1914, Winston Churchill recibe de manos del jefe de blindados, un nuevo proyecto sobre el tema. Churchill, Primer Lord del Almirantazgo, decidió dar impulso al proyecto de "land ships" que le había hecho llegar el coronel Swinton. Al momento de empezar a construirse las nuevas máquinas, se hace correr el bulo de que son tanques para llevar reservas de agua a Oriente Próximo (donde también había movimiento de tropas británicas), y de ahí viene el nombre con el que son conocidos los carros de combate.

Churcill, Primer Lord del Almirantazgo

Pero nunca falta alguien que obstaculiza un proyecto de futuro; en este caso, se trata del Secretario de Estado de la Guerra Lord Kitchener, que no ve con buenos ojos el proyecto. A pesar de ello, la idea sale adelante y el resultado es el Mark I, primer modelo de tanque que se pone en circulación. Construido a la sombra del Ejército Británico, se trataba de un vehículo con tracción de orugas fabricado y una de tantas armas que surgieron al hilo de la Primera Guerra Mundial.

El debut de esta máquina en la guerra fue el 15 de septiembre de 1916, en la Batalla de Flers-Coucelette (15-22 de septiembre de 1916), desarrollada de forma paralela a la gran Batalla del Somme. La aparición de aquellos monstruos provocó una conmoción entre los soldados que se encontraban en el campo de batalla, pero no se pudieron contar con suficientes unidades (sólo se pudo contar con 49 de las cuales entraron en batalla únicamente 21), los soldados no estaban suficientemente adiestrados para conducirlos, y el empeño de Sir Douglas Haig en emplearlos antes de que hubiera condiciones más adecuadas, llevaron a Winston Churchill a decir "mis pobres "land ship" (barcos de tierra) han sido lanzados prematuramente y a una escala demasiado mediocre, sin embargo, había una verdadera victoria detrás de esta idea".

Entonces el tanque se usa cuando tenía que haberse usado por primera vez, en la batalla del Somme (1 de julio a 8 de noviembre de 1916), donde ya serán cien tanques los que entren en combate, aunque sin resultados concluyentes. Se decide destituir a Swinton.

Ernest Dunlop Swinton

Otro fracaso, esta vez en la batalla de Passchendaele (31 de julio al 10 de noviembre de 1917) unos tanques ahogados en el lodo casi consigue acabar con una nueva remesa de carros de combate que, finalmente, quedaron en 1.000 blindados. Pero ninguno de todos los inconvenientes presentados, ni el conservadurismo de algunos cabezas cuadradas, impidieron que se encontrara el camino para la fabricación masiva del carro de combate de manos británicas.

La batalla de Cambrai (noviembre-diciembre de 1917), significó el primer éxito importante de los ejércitos aliados en una batalla con intervención de tanques, llegando a emplearse unas 400 unidades.

Desde el primer blindado, Mark I, estos vehículos tuvieron una evolución que, afortunadamente, fue superando muchos inconvenientes con los que nacieron: no tiene suspensión, los gases circulaban libremente por todo el vehículo, el interior de estos superaba los 40º, alcanzaba una velocidad de 6 km/h, por no hablar de que el motor y los soldados ocupaban el mismo habitáculo, cuyo blindaje no era lo suficientemente fuerte como para evitar que las balas de las ametralladoras alcanzaran su interior.

Mark I

El potencial de este arma alcanzaba un punto álgido cuando, en las ofensivas, se ponía en marcha la combinación artillería + infantería + tanques; cuando se retiraban los blindados, dejaban silencio y desolación. Igualmente imponían respeto cuando se presentaban sin hostigación artillera ni soldados.

Su actuación definitiva durante la Primera Guerra Mundial fue durante la segunda batalla del Marne o batalla de Reims (15 de julio-6 de agosto de 1918). Tropas franco-americanas frenaron de forma definitiva el avance alemán con la ayuda de más de 300 tanques.

Tanque varado en el lodo de Passchendaele

Pero sería la batalla de Kursk, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la que tendría la mayor concentración de tanques de la historia, más de 9.000 unidades entre ambos bandos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada