La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

martes, 10 de marzo de 2015

Erich Maria Remarque, "Sin novedad en el frente"

El 22 de junio de 1898 nace en Osnabrück (Alemania) Erich Paul Remark, más conocido como Erich Maria Remarque, autor de la célebre novela Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 1929).

Erich Maria Remarque


Remarque se crió en el seno de una familia de clase obrera. Su padre se llamaba Peter Franz Remark y trabajaba como encuadernador. Su madre era Anna Maria Stallnecht. El joven Erich acude a la escuela entre 1904 y 1912. Sus primeros ensayos como escritor empezaron a los 16 años, con una novela que no publicó hasta 1920, La habitación del sueño (Die Traumbude, 1920), que no tiene el éxito deseado. El estallido de la Primera Guerra Mundial le sorprende a Remarque cuando estaba estudiando en la Universidad de Münster, por lo que tuvo que dejar sus estudios para ir al frente. Este hecho hace que pase a formar parte del elenco de intelectuales de lengua alemana que vivirán los dos conflictos mundiales.

En el momento de ser reclutado, Remarque tenía 18 años. El 12 de junio de 1917 es destinado al frente occidental. El 31 de julio es herido en el cuello, en un brazo y en una pierna, por lo que es llevado al hospital militar de Duisburg, ciudad al oeste de Alemania, y allí se quedó hasta terminar la contienda. Las vivencias de Remarque durante la Primera Guerra Mundial le servirán de inspiración para escribir su novela más conocida, Sin novedad en el frente.

Remarque, Duisburg 1918

La guerra termina el 11 de noviembre de 1918, pero Remarque no es desmovilizado hasta el 5 de enero de 1919. Después de la guerra, tuvo que ganarse el sustento con trabajos de lo más variopintos. Completó su formación como educador y ejerció en Lohne (norte de Renania-Westfalia), Klein Berssen y Nahne (estas dos últimas ciudades en la Baja Sajonia). Pero también trabajó como probador de coches en una empresa de neumáticos, como profesor de piano, bibliotecario y editor, entre otras cosas. Y, cómo no, como antesala a su brillante carrera como escritor, también fue periodista en Berlín. Finalmente, en noviembre de 1920 deja la docencia.

No olvidemos que Erich Maria Remarque se llamaba, en realidad, Erich Paul Remark; pero, en 1924, decide cambiar su nombre y sus apellidos por los que luego será conocido, según parece debido a su admiración por Erich Maria Rilke, autor de Cartas a un joven poeta.

En octubre de 1925, contrae matrimonio con Ilse Jutta Zambona. Ya en esta época, Remarque apunta maneras elegantes, muy adecuadas para su título de Barón de Buchenwald, que compra en 1926. Pero no vale solo con que compre el título para recibirlo, sino que tiene que ser adoptado por Hugo von Buchenwald para hacer una transmisión en regla. El matrimonio de Remarque y Zambona no dura mucho pues rompen en febrero de 1927. Ese mismo año inicia la redacción de Sin novedad en el frente. En agosto del año siguiente, la editorial Ullstein acepta publicarlo.

Jutta Ilse Zambona

En los primeros meses de 1929, aparecen en la prensa alemana las primeras acusaciones de que Remarque es judío. Recordemos que su verdadero apellido es Remark y los nazis le dieron la vuelta para obtener Kramer, apellido judío. En 1930 inicia los trámites de divorcio de Ilse. Al año siguiente se compra una casa en Suiza, Monte Tabor, en la localidad de Porto Ronco, donde da cobijo a personas que huyen de los nazis.

Casa Monte Tabor

En mayo de 1933, y por iniciativa de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, durante una quema pública de libros, arden trabajos de Remarque, entre ellas figura Sin novedad en el frente, considerada antipatriótica. Ante el ascenso fulgurante de los nazis, y de la persecución de su obra, Remarque se refugia en Suiza y después se va los Estados Unidos. Aún así, durante una estancia del novelista en Monte Tabor en 1935, recibe a un emisario de Hermann Göring, lugarteniente de Adolf Hitler, con la más que probable aviesa intención de persuadirlo para que vuelva a Alemania, pero Remarque se niega. En septiembre de 1937 conoce a Marlene Dietrich y a Josef von Sternberg en Venecia.

Joseph Goebbels

Los nazis también afirmaron falsamente, en 1938, que Remarque no había prestado servicio activo durante la Primera Guerra Mundial. Ese mismo año, es desposeído de la nacionalidad alemana y un poco más tarde su ex mujer. La pareja volvió a casarse como parte de una estrategia para impedir que les obligaran a regresar a Alemania y en 1939 se marcharon a Estados Unidos (no obtendrían la nacionalidad estadounidense hasta 1947). Viajan en el transatlántico Queen Mary, donde coinciden con Bertolt Brecht, Arthur Rubinstein, Igor Stravinsky y Orson Welles, entre otros. Remarque conoce a Paulette Goddard, en la misma época en que su colaboración con el cine empieza a hacerse más intensa.

Remarque tiene una hermana, Elfriede, que permaneció en Alemania con su familia. En 1943 es detenida por actividades que “atentaban contra la moral del ejército”. Es condenada a muerte y el 16 de noviembre de 1943 es degollada en Plötzensee.

Elfriede Scholz

En mayo de 1957, Remarque y su mujer se divorcian nuevamente, pero esta vez es algo definitivo. Él aprovecha para casarse con Paulette Goddard el 25 de febrero de 1958. La ceremonia se celebra en Brandford (Connecticut). Remarque es muy viajero, pero en la década siguiente se van a vivir a Europa de forma permanente.

Erich Maria Remarque muere en Locarno (Suiza) el 25 de septiembre de 1970, a consecuencia de un aneurisma de aorta. En 1971, su viuda hará una edición póstuma de Sombras en el paraíso, su última novela.

Paulette Goddard

Otros títulos publicados de Remarque son El enemigo (Der Feind, 1930), El regreso (Der Weg zurück, 1931), Tres camaradas (Drei Kameraden, 1937), Arco de Triunfo (Triumphbogen, 1946), Tiempo de vivir, tiempo de morir (Zeit zu leben und Zeit zu sterben, 1954), El cielo no tiene favoritos (Der Himmel kennt keine Günstige, 1961), La noche de Lisboa (Die Nacht von Lissabon, 1963). Varias de sus obras fueron objeto de adaptaciones cinematográficas.

Sin novedad en el frente

Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 1929), es la novela más famosa de Erich Maria Remarque. Antibelicista por más que Remarque se empeñara en dejarla como “apolítica”. Es una cruda historia de sus vivencias durante la Primera Guerra mundial, y libro de cabecera fundamental para los estudiosos del conflicto. Empieza a escribirse en 1927 y, al año siguiente, se hizo una primera publicación, en prensa, entre noviembre y diciembre de 1928 en el diario Vossische Zeitung, perteneciente a la editorial Ullstein. Aparecerá como libro en enero de 1929. Solo en el primer año y medio después de su aparición se vendieron 2,5 millones de ejemplares en todo el mundo.

Portada de la edición alemana de Sin novedad en el frente (1929)

Sin novedad en el frente es una historia que cuenta Paul Bäumer, y abarca el tiempo que va desde 1914, cuando estos jóvenes realizan la instrucción, hasta 1918, cuando tiene lugar el armisticio. Bäumer, al igual que varios de sus compañeros de estudios, se alistan en el ejército alemán al estallar la Primera Guerra Mundial, convencidos por el maestro de la escuela. Los estudiantes, que comprenden edades entre los 19 y los 20 años, son distribuidos entre otros grupos de soldados de muy diferente procedencia social. Poco a poco, en la persona del protagonista, Remarque nos sumerge en una historia gris, la de una guerra que siempre se rebeló como algo tan absurdo como inútil. Estos jóvenes , que apenas han llegado a edad adulta, apenas han llegado a los veinte años, apenas tienen un pasado y no han tenido tiempo de pensar en su futuro.

En un principio, los soldados tienen cubiertas todas sus necesidades porque no hay dificultad en los suministros, luego ya será más complicado, y empezarán a darse cuenta que las cosas no son como se las habían contado. Son destinados al frente occidental, donde coinciden con Stanislaus Katczinsky, un veterano que será el protector de Paul, y quien se encargará de enseñar a sus compañeros las picardías necesarias para comer adecuadamente cuando empiecen a escasear los víveres. Las batallas no tienen nombre, pero la crudeza de sus consecuencias siempre está presente. La rutina, la amenaza del fuego, la búsqueda de comida cuando ya no llegan los suministros, la falta de preparación de los reclutas más jóvenes, son los mayores peligros y se convierten en una constante en la vida de los soldados.

Kemmerich amigo de Paul es herido y le llevan a un hospital. Como consecuencia de sus heridas, su salud evoluciona mal y su forma de ser cambia radicalmente. Termina sufriendo la amputación de una pierna y muere durante una visita de Paul a su amigo. Los estudiantes tienen un superior, el cabo Himmelstoss, que les da el peor trato que pueden recibir. Él es la piedra angular de la pérdida de valores de los jóvenes reclutas. En su lugar de destino conocen al veterano Stanislaus Katczinsky, que les enseña a sobrevivir en las peores condiciones y a encontrar comida donde no la hay. Lo referente a la comida es fundamental, porque los soldados, cuando empiezan a sufrir las carencias de un mal suministro, se encuentran con que nunca saben cuándo van a volver a comer y apuran al máximo cualquier pedacito de pan que les quede.

Y es en medio de una situación de peligro en que Paul reconoce la deshumanización a la que han tenido que llegar él y sus compañeros. No les gusta, pero es un factor más de supervivencia.

Paul obtiene permiso para volver a su hogar unos días. Cuando llega, no tarda en sentirse fuera de lugar: la gente habla de algo que no conoce, la vida en el frente, y el que lo hace con más insistencia es el maestro que les empujó a Paul y a sus amigos a ir a la guerra. Con quien Paul se encuentra a gusto es con su madre, enferma de cáncer. Cuando parte para un campo de entrenamiento, Paul se lleva unos víveres que le ha preparado la mujer y los cuida como si fueran el mayor de los tesoros. El joven soldado termina arrepintiéndose de haber ido a su casa: la guerra ha supuesto un desgarro brutal con respecto a su anterior vida; no le gusta lo que vive, pero ya no puede adaptarse a la vida de antes.

Cuando Paul regresa a su regimiento se alegra de reencontrarse con sus compañeros, pero se siente tan mal por ellos de haber tenido un permiso, que se ofrece voluntario para una misión, durante la cual matará a un hombre por primera vez, un escalón más para ser más bestia. Más tarde, Paul y su compañero Albert son heridos mientras ayudan a evacuar un pueblo. Son enviados a un hospital católico a recuperarse de sus heridas.

Se acerca el final de la guerra. Menos Tjaden, poco a poco, se van muriendo todo el grupo de amigos que empezaron juntos la guerra, ya sea por disparos, por gas, por granadas… Paul no puede ser optimista a pesar de que se acerque el final de la guerra, siente que no le quedan objetivos por los que luchar. Al no tener una vida hecha antes de la guerra, se encuentra que, en ese momento, lo único que sabe hacer es matar. Al final, Paul es alcanzado por fuego enemigo y muere “en un día tan tranquilo que el comunicado oficial se limitó a decir «Sin novedad en el frente»”, con lo que se pone de relieve lo poco que importaba la vida en algunos sitios en ese momento. Poco después termina la guerra.

Remarque emplea un lenguaje sencillo y emotivo, que lo mismo se emplea para hablar del rancho que de un soldado gravemente herido. En ese mismo lenguaje donde podemos ver la edad de unos hombres que empiezan la guerra siendo muchachos y la terminan siendo hombres. El que la termina porque, de todos los compañeros de estudios que van al frente con Bäumer solo sobrevive uno, los demás han ido cayendo a lo largo del conflicto. La historia tiene matices biográficos muy claros, como que Bäumer es herido y enviado a un hospital militar, o que la madre está enferma de cáncer, circunstancias que experimentó Remarque, cuya madre fallece el 9 de septiembre del mismo año en que es movilizado.

Entre los temas tratados en la novela destacan los horrores de la guerra, la camaradería y el problema que tendrán los soldados para rehacer su vida después de un conflicto al que, realmente, nunca encontraron sentido. Los soldados de los que habla Remarque, será una “generación de hombres que fueron destruidos por la guerra”.

El protagonista de Sin novedad en el frente es Paul Bäumer, y también es él quien narra la historia. Otros personajes son los amigos con los que va al frente, los otros soldados que conocen cuando llegan “a la guerra”, sus padres… Paul Bäumer es el narrador y protagonista de la historia. Se alista en el ejército con 18 años. Su naturaleza es creativa y le gusta la poesía, pero la guerra lo cambia y lo convierte en una persona muy dura. Siente que la guerra ha supuesto un corte drástico en su vida, que no ve conexión entre el antes y el después de la guerra. No ve futuro a su vida.

Franz Kemmerich es el primero de los amigos de Paul que muere. Recibió un disparo en una pierna, que termina siendo amputada. La situación casi le trastorna y no tarda en morir.

Tjaden es amigo de Bäumer pero no compañero de estudios. Su oficio era el de cerrajero. No se lleva bien con Himmelstoss, un tirano que tienen como instructor. Es el único de los amigos que sobrevive a Paul Bäumer y aparecerá en la continuación de Sin novedad en el frente, titulada El camino de vuelta.

Stanislaus Katczinsky es el soldado veterano que conocen Paul y sus amigos cuando llegan al frente occidental. Dobla la edad a sus compañeros. Antes de ser soldado se dedicaba a ser zapatero. Tiene la habilidad de conseguir lo que haga falta, sobre todo comida. Es herido en una pierna y Paul trata de salvarlo cargando con él a su espalda, pero en la huida Katczinsky es alcanzado en la cabeza y muere.

Albert Kropp es compañero de clase de Paul. Juntos pasan la convalecencia en un hospital católico a donde son enviados cuando son heridos. Considera suicidarse si llega a perder una pierna, igual que Kemmerich, pero el apoyo de sus compañeros lo impide.

Frederich Müller es el que se lleva los libros de la escuela al campo de batalla. Se queda con las botas de Kemmerich cuando este muere. El asunto de las botas es algo aparentemente trivial, pero de suma importancia si se tiene en cuenta que hay un momento en que empiezan a escasear los suministros y lo más normal era encontrarse a los soldados con el equipo en mal estado. De hecho, solo lo tienen en condiciones perfectas cuando reciben la visita del Kaiser y luego lo tienen que devolver. Murió de un disparo en el estómago, dejando las botas a Paul.

Kantorek era el maestro de escuela que empujó a sus alumnos a ir a la guerra, mientras él seguía detrás de su mesa. Irónicamente, más adelante no le queda más remedio que alistarse él también. Entonces se encuentra con uno de sus estudiantes, que le devuelve el trato recibido en la escuela.

El teniente Bertinck está al frente de la compañía donde están Bäumer y sus amigos. El respeto entre Bertinck y sus hombres es mutuo, y siente de verdad las circunstancias penosas en que se encuentran sus soldados.

Himmelstoss es un cabo que antes de la guerra trabajaba como cartero. Es especialmente cruel con los hombres de su compañía, pero estos se vengan cuando le dan una paliza antes de ir a una misión. Cuando tiene que unirse a las tropas en combate, se descubre que es un cobarde que rehúye las situaciones de peligro y se las deja a los demás.

Joseph Behm no se lanzó con tanta rapidez como sus compañeros para ir al frente, pero la presión del maestro pudo más que su miedo. Herido, camina a ciegas en tierra de nadie, pero es definitivamente muerto por el enemigo antes de poder ser rescatado.

Sin novedad en el frente se publicó por entregas en Vossische Zeitung entre noviembre y diciembre de 1928. En 1929 se lanza, en Alemania, en formato libro y alcanza el millón y medio de ejemplares vendidos el mismo año. El tiempo que había pasado desde el final de la Primera Guerra Mundial no hizo perder el interés en una novela que hablaba de la experiencia de unos jóvenes soldados en aquel conflicto. A día de hoy, ya se ha traducido a 50 idiomas y se han superado los 20 millones de ejemplares vendidos.

Hubo quien consideró que la crudeza de la narración en algunos puntos era excesiva, y los nazis persiguieron a Remarque y a su obra por considerarlos antipatriotas y en contra de los valores que fomentaban los nuevos vientos políticos en Alemania.

No siempre fueron voces tan lejanas las que se oponían al enfoque que Remarque le daba a las cosas. No todos piensan que hubiera una deshumanización total entre los efectivos alemanes, ni entre el personal civil ni entre el militar, y éstos no tenían porqué tratar mal a los prisioneros ni a las personas que vivían en los territorios por los que pasaban. Esos soldados, seguramente igual que ocurría con los soldados de otros países, soportaban las peores situaciones con una fuerza que sacaban de la “voluntad de proteger a su patria”, según afirmó un compañero de Remarque, y ese es un valor que les equipara en humanidad a los soldados de esos otros países.

Pero no estaba en el ánimo de Remarque faltar al respeto a sus compañeros de armas. El relato del autor quizás debería verse como un aviso de que diez años después de la guerra pesaba en el ánimo de muchos participantes en la guerra las consecuencias de las mismas.

Sin novedad en el frente, cartel de la versión cinematográfica de 1930

Sin novedad en el frente tuvo adaptaciones al cine, televisión, radio y teatro. Quizás las más conocidas son las adaptaciones cinematográficas, en especial la realizada por Lewis Milestone en 1930 y protagonizada por Lew Ayres. El largometraje se llevó el Oscar a la mejor película y otro al mejor director. Si bien el estreno mundial tuvo lugar en los Estados Unidos el 29 de abril de 1930, en Alemania no se pudo ver hasta diciembre del mismo año, y fue en medio de revueltas detrás de las cuales está, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Partido Nazi.

La adaptación televisiva tiene fecha de 1979. Richard Thomas (Los Walton) hizo el papel de Paul Bäumer y la dirección estuvo a cargo de Delbert Mann.

De la adaptación radiofónica se ocupó David Hunter en noviembre de 2008. En esta ocasión, fue Robert Lonsdale el encargado de recrear el personaje de Paul Bäumer en una producción para la BBC.

Para terminar, quería quedarme con una circunstancia que se cuenta en el primer capítulo de la novela y que, de forma un tanto contradictoria, refleja la crudeza de la guerra. La compañía en la que está Paul Bäumer sufre numerosas bajas y al momento de distribuir la comida sobran muchas raciones, que los soldados supervivientes pretenden que también se distribuyan. Como el cocinero se niega a repartir nada hasta que no estén todos, los soldados empiezan a enfadarse. Hasta que aparece un superior…

- Sí, ayer tuvimos muchas bajas.
Después miró en la caldera y añadió:
- Tienen buen aspecto estas judías.