La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

jueves, 12 de febrero de 2015

El Plan Schlieffen

Los países que, de alguna manera, podían verse afectados por un conflicto bélico en Europa a principios del siglo XX, tenían preparadas estrategias de combate para el caso de que llegara a estallar la guerra.

Guillermo II

En 1905, el Káiser Guillermo II impulsó la elaboración de un plan por si Alemania se encontraba en la situación de tener que luchar en dos frentes. El conocido como Plan Schlieffen, fue elaborado por el mariscal de campo conde Alfred von Schlieffen (1833-1913), Jefe del Alto Estado Mayor Alemán de 1891 a 1905.

Alfred von Schlieffen

Todo el mundo era consciente de los riesgos de combatir con Francia y Rusia al mismo tiempo, en el frente occidental y en el frente oriental respectivamente. Ambos países habían firmado en 1893 una alianza militar. Schlieffen empezó preparando el combate contra Francia, con ellos corría más prisa que con Rusia, a la que la extensión de sus territorios sería el primer inconveniente para retrasar su entrada en el juego de la guerra.

Schlieffen previó que Francia quisiera empezar por recuperar Alsacia y Lorena. El ala izquierda, peor equipada, la dejaría en ese territorio, el ejército francés la atacaría y los alemanes se retirarían a su territorio para apartar la atención de lo que, en realidad, era la parte importante de la maniobra. Después, las tropas alemanas debían continuar llevando a cabo un movimiento envolvente por la parte de la frontera francesa con menor protección. Sus efectivos se aglutinarían en el ala derecha, al norte de Francia, haciendo pasar las tropas por Limburg (Países Bajos), Flandes (Bélgica) y Luxemburgo. Después marcharían en dirección a la capital gala, irían a la zona sur de la ciudad, se desplomarían sobre la retaguardia y cercarían París.

Plan Schlieffen

Al atacar los alemanes a los ejércitos franceses, al derecho y al central, estos tendrían que luchar teniendo sus propios baluartes en su retaguardia. Para consumar la derrota de Francia, Schlieffen había calculado 42 días, justo los que Rusia necesitaba para ponerse en marcha. Antes de que esto ocurriera, las tropas alemanas habrían llegado al frente ruso en tren, medio que ya usaron con éxito en la guerra franco-prusiana. Pero había un problema: como se vio más adelante, la violación de la neutralidad de Bélgica arrastró a sus aliados a la guerra.

Helmuth von Moltke

Schlieffen deja el cargo en 1906 y muere en 1913. Le sucede Helmuth von Moltke, sobrino del genio militar del mismo nombre. Von Moltke entiende que algo falla en el plan y lo pone del revés. Deja una división del I ejército en el ala derecha y ocho en el ala izquierda. Asimismo, se descarta la invasión de Holanda y se traza un recorrido que pasa por Bélgica y afianza las fuerzas que se encuentran en Alsacia y Lorena.

Alexander von Kluck

Por fin estalla la guerra y Alemania ataca Bélgica según las directrices del Plan Schlieffen, arrastrando al Reino Unido a la guerra. El general Alexander von Kluck se encarga de dirigir el I ejército alemán con una dotación de 320.000 hombres. No lo tenían fácil, pues tenían que enfrentarse al problema que suponían las fortalezas de Amberes, Lieja y Namur, defendidas por el ejército belga, compuesto por 200.000 hombres dispuestos a todo, aunque el mote de soldados de chocolate hiciera pensar otra cosa. Curiosamente, las tropas alemanas ya llegaron a esos lugares bastante perjudicadas por el esfuerzo de transportar la artillería necesaria para acabar con esas fortalezas.

Soldados delante de la puerta de la fortificación de Amberes

El ataque a la ciudad de Lieja comenzó el 5 de agosto y en doce días los alemanes habían logrado sus objetivos de derrotar cualquier huella enemiga en las fortalezas belgas, pero ocurrió algo con lo que no se contaba: los rusos llegaron a Prusia Oriental al mismo tiempo, mucho antes de lo calculado. Y, aunque era lógico pensar que se necesitaban refuerzos en esa zona de Alemania, no se debían sacar del frente occidental, que fue lo que hizo von Moltke.

Por otra parte, el estado de los medios de transporte belgas, en especial lo relativo a los trenes, afecta a la movilidad del ala derecha de los alemanes, que tienen que dirigirse en dirección al sur. Se aproximan a París por el noreste, por el lado contrario al previsto, con lo cual no se consigue acorralar la capital. Se cambian los objetivos y deciden arremeter contra el V ejército francés.

Joseph Gallieni

En este momento, Joseph Simon Gallieni, gobernador militar de París, se percató de que el flanco del I ejército alemán, estaba expuesto y ordenó un ataque. Von Kluck logró rechazar la agresión, pero se separan el I y el II ejército alemán, que pierden la conexión entre sí. Los Aliados se meten por la fisura que queda entre ambos ejércitos lo que hace que las tropas alemanas se replieguen hasta el Aisne, sentenciando del Plan Schlieffen.

El plan dio por sentado muchos aciertos que no se produjeron y no contaba con muchos fallos que no siempre son evitables. El ala izquierda alemana no entró en territorio alemán todo lo que hubiera sido necesario para arrastrar a las tropas francesas a seguirles, con lo cual frenaron el avance del ala derecha, que ya se había visto perjudicada por las alteraciones de von Moltke. Eran soldados de la reserva los que componían, mayoritariamente, el I ejército alemán. Estos hombres no estaban tan bien preparados como los soldados profesionales del ejército permanente. El mal estado de las infraestructuras de transporte belgas fue un obstáculo añadido al transporte de tropas al frente.

Soldados rusos en 1914

Fundamental fue que los rusos llegaron a la guerra más rápido de lo esperado. A pesar de lo evidente, von Moltke cometió un error, enorme, al sacar fuerzas del frente occidental para llevarlos al oriental en el peor momento, debilitando aún más los esfuerzos de los ejércitos alemanes en Francia.

Tropas belgas en 1914

Tampoco se contó con la resistencia que presentaron los belgas. Los soldados de chocolate, lejos de derretirse se apalancaron al oeste de su territorio, amenazando continuamente la conexión entre los diferentes ejércitos alemanes.

Los cambios perpetrados por von Moltke, fueron decisivos para que los alemanes no pudieran vencer en la batalla siguiente, la batalla del Marne y, a la larga, fueron un factor importante para la derrota de Alemania en la guerra.