La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

miércoles, 22 de octubre de 2014

El perro Satán, héroe de Verdún

Desde que existen las guerras, el ser humano ha utilizado la ayuda de animales en la batalla: burros, elefantes, gatos, palomas… Durante la Primera Guerra Mundial, Francia fue pionera en el uso de perros adiestrados con fines militares, llegando a reclutar en torno a 20.000 canes; de hecho, el ejército francés tenía una escuela para perros en el cuartel de Satory (actualmente, barrio perteneciente a Versalles), escuela que aún existe y que es el lugar de donde sale nuestro protagonista: un cruce de galgo y collie, a quien el cabo Duval, la persona encargada de custodiarlo, le puso Satán.

El perro Satán.

Ahora nos situaremos en la batalla de Verdún (21 de febrero de 1916 a 19 de diciembre del mismo año), la más larga de las que se libraron durante la Primera Guerra Mundial. De un lado, el ejército francés, por el otro el alemán; algunas fuentes calculan que entre ambos suman un millón de soldados que perecieron en el infierno de Verdún, que no se limitó a la ciudad de dicho nombre, sino que ocupó un amplio campo de operaciones que alcanzó otras localidades.

La fortaleza de Verdún, situada a 260 km de París, al noreste de Francia, era todo un icono de heroísmo para los franceses, pero al estallar la guerra estaba virtualmente desarmada (dada la obsolescencia de su artillería) a la espera de que en cualquier momento volviera a lucir sus orgullosos cañones.

El ataque de la artillería alemana había despedazado el frente, la resistencia francesa había sido inútil: los puntos más importantes estaban bloqueados, habían perdido el contacto con el exterior, y casi no quedaba con qué defenderse. Pero las tropas francesas que se aproximaban al lugar contaban con un soldado de excepción, Satán, que está equipado con una máscara de gas. Cual presencia fantasmagórica, Satán cruza las posiciones enemigas, atravesando un campo hasta donde están sitiadas las tropas francesas (no lo puedo asegurar al cien por cien, pero creo que se trata de la cota 304, al oeste del campo de operaciones).

En el cuadrante inferior izquierdo de la imagen se aprecia la cota 304.

El animal se expone a la violencia de las armas enemigas: es herido en una pata y cae, pero se levanta y no para hasta llegar a las posiciones francesas. Lleva una cesta a cada lado, y en cada una hay una paloma mensajera. En el collar hay un mensaje: Por Dios, resistid. Mañana os enviaremos refuerzos.

Soldados franceses en la cota 304.

El oficial que se encuentra al mando de los sitiados escribe un mensaje que envía con las palomas, cada una lleva una copia, indicando que "hay que tirar a la batería que tenemos a la izquierda."

Una de las palomas es alcanzada, la otra consigue llegar al cuartel de origen. La artillería francesa enmienda la línea de tiro y consiguen contrarrestar la fuerza de la artillería alemana. Satán, brilló como un general más.