La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial

viernes, 9 de septiembre de 2016

La aparición del tanque

Las formas irregulares que tenían los más de 9.000 km de trincheras del frente occidental, hacía necesaria la presencia de algo que pudiera con ellas y los obstáculos que de alguna manera las protegían, como podían ser los restos de otras batallas y las terribles ametralladoras.

Trinchera del Somme en la actualidad

El tanque, o carro de combate, fue la respuesta. Se trata de un vehículo blindado sobre el que hay un cañón y que se desplaza con orugas. En los Estados Unidos ya se empleaban las orugas en vehículos para uso agrícola. El antecedente más conocido (aunque los hay más antiguos) es el carro de combate que diseñó Leonardo da Vinci, el "coche blindado con caja fuerte inexpugnable".

Coche blindado de Leonardo da Vinci

Dos años antes de estallar la Gran Guerra, el Ministerio Británico de la Guerra recibe un proyecto de manos del ingeniero Lancelot de Mole, que propone la construcción de un vehículo blindado que se desplaza sobre orugas con el fin de tener el menor número de dificultades para pasar por encima de una trinchera y los obstáculos que la acompañan, pero el proyecto no se aceptó.

Lancelot Eldin de Mole

En octubre de 1914, Winston Churchill recibe de manos del jefe de blindados, un nuevo proyecto sobre el tema. Churchill, Primer Lord del Almirantazgo, decidió dar impulso al proyecto de "land ships" que le había hecho llegar el coronel Swinton. Al momento de empezar a construirse las nuevas máquinas, se hace correr el bulo de que son tanques para llevar reservas de agua a Oriente Próximo (donde también había movimiento de tropas británicas), y de ahí viene el nombre con el que son conocidos los carros de combate.

Churcill, Primer Lord del Almirantazgo

Pero nunca falta alguien que obstaculiza un proyecto de futuro; en este caso, se trata del Secretario de Estado de la Guerra Lord Kitchener, que no ve con buenos ojos el proyecto. A pesar de ello, la idea sale adelante y el resultado es el Mark I, primer modelo de tanque que se pone en circulación. Construido a la sombra del Ejército Británico, se trataba de un vehículo con tracción de orugas fabricado y una de tantas armas que surgieron al hilo de la Primera Guerra Mundial.

El debut de esta máquina en la guerra fue el 15 de septiembre de 1916, en la Batalla de Flers-Coucelette (15-22 de septiembre de 1916), desarrollada de forma paralela a la gran Batalla del Somme. La aparición de aquellos monstruos provocó una conmoción entre los soldados que se encontraban en el campo de batalla, pero no se pudieron contar con suficientes unidades (sólo se pudo contar con 49 de las cuales entraron en batalla únicamente 21), los soldados no estaban suficientemente adiestrados para conducirlos, y el empeño de Sir Douglas Haig en emplearlos antes de que hubiera condiciones más adecuadas, llevaron a Winston Churchill a decir "mis pobres "land ship" (barcos de tierra) han sido lanzados prematuramente y a una escala demasiado mediocre, sin embargo, había una verdadera victoria detrás de esta idea".

Entonces el tanque se usa cuando tenía que haberse usado por primera vez, en la batalla del Somme (1 de julio a 8 de noviembre de 1916), donde ya serán cien tanques los que entren en combate, aunque sin resultados concluyentes. Se decide destituir a Swinton.

Ernest Dunlop Swinton

Otro fracaso, esta vez en la batalla de Passchendaele (31 de julio al 10 de noviembre de 1917) unos tanques ahogados en el lodo casi consigue acabar con una nueva remesa de carros de combate que, finalmente, quedaron en 1.000 blindados. Pero ninguno de todos los inconvenientes presentados, ni el conservadurismo de algunos cabezas cuadradas, impidieron que se encontrara el camino para la fabricación masiva del carro de combate de manos británicas.

La batalla de Cambrai (noviembre-diciembre de 1917), significó el primer éxito importante de los ejércitos aliados en una batalla con intervención de tanques, llegando a emplearse unas 400 unidades.

Desde el primer blindado, Mark I, estos vehículos tuvieron una evolución que, afortunadamente, fue superando muchos inconvenientes con los que nacieron: no tiene suspensión, los gases circulaban libremente por todo el vehículo, el interior de estos superaba los 40º, alcanzaba una velocidad de 6 km/h, por no hablar de que el motor y los soldados ocupaban el mismo habitáculo, cuyo blindaje no era lo suficientemente fuerte como para evitar que las balas de las ametralladoras alcanzaran su interior.

Mark I

El potencial de este arma alcanzaba un punto álgido cuando, en las ofensivas, se ponía en marcha la combinación artillería + infantería + tanques; cuando se retiraban los blindados, dejaban silencio y desolación. Igualmente imponían respeto cuando se presentaban sin hostigación artillera ni soldados.

Su actuación definitiva durante la Primera Guerra Mundial fue durante la segunda batalla del Marne o batalla de Reims (15 de julio-6 de agosto de 1918). Tropas franco-americanas frenaron de forma definitiva el avance alemán con la ayuda de más de 300 tanques.

Tanque varado en el lodo de Passchendaele

Pero sería la batalla de Kursk, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) la que tendría la mayor concentración de tanques de la historia, más de 9.000 unidades entre ambos bandos.

lunes, 16 de mayo de 2016

It's a long way to Tipperary

Si hay algo que envuelve los mejores y los peores recuerdos de una guerra, son las canciones que solían entonar los soldados. Muchas no se compusieron con la idea de cantarlas en el frente, igual eran canciones infantiles, pero al fin y al cabo, eran melodías que a los soldados les recordaba su hogar.


Como resultado de una apuesta de cinco chelines, surgió It's a long way to Tipperary, canción compuesta por Jack Judge y Harry Williams (algunas fuentes dicen que solo la escribió Judge a pesar de haberla firmado también Williams). Exactamente, fue el 30 de enero de 1912 en Stalybridge (región de North West, zona central de Inglaterra).

Jack Judge y Harry Williams (en primer plano)

En principio, el tema tenía otro nombre, It's a long way to Connemara, pero parece que Judge hizo algunos cambios, así que la canción terminó estando dedicada a Tipperary, su ciudad de origen. Se estrenó al día siguiente como parte de un musical compuesto por Judge y Williams. La verdad es que la música se parece bastante a otro tema llamado Has anybody here seen Kelly?, aunque cambia en el estribillo, aunque parece que solo se trató de una coincidencia. Aquí tenemos la versión que Albert Farrington grabó en 1915.



Up to mighty London
Came an Irishman one day.
As the streets are paved with gold
Sure, everyone was gay,
Singing songs of Picadilly,
Strand and Leicester Square,
Till Paddy got excited,
Then he shouted to them there:
Hasta la potente Londres
Llegó un irlandés un día.
Como las calles estaban ladrilladas con oro,
Claro, todos estaban alegres,
Cantando canciones de Piccadilly, Strand y Leicester Square,
Hasta que Paddy se puso nervioso, Entonces allí les gritó:

It's a long way to Tipperary,
It's a long way to go.
It's a long way to Tipperary,
To the sweetest girl I know!
Goodbye, Piccadilly,
Farewell, Leicester Square!
It's a long long way to Tipperary,
But my heart's right there.

Esto queda lejos hasta Tipperary,
Esto queda lejos para ir.
Esto queda lejos hasta Tipperary
¡Hasta la más dulce chica que conozco!
Adiós, Picaddilly,
Adiós Leicester Square!
Esto queda lejos hasta Tipperary,
Pero mi corazón está ahí.

It's a long way to Tipperary,
It's a long way to go.
It's a long way to Tipperary,
To the sweetest girl I know!
Goodbye, Piccadilly,
Farewell, Leicester Square!
It's a long long way to Tipperary,
But my heart's right there.

Esto queda lejos hasta Tipperary,
Esto queda lejos para ir.
Esto queda lejos hasta Tipperary
¡Hasta la más dulce chica que conozco!
Adiós, Picaddilly,
Adiós Leicester Square!
Esto queda lejos hasta Tipperary,
Pero mi corazón está ahí.

Paddy wrote a letter
To his Irish Molly-O,
Saving, "Should you not receive it,
Write and let me know!"
"If I make mistakes in spelling,
Molly, dear", said he,
"Remember, it's the pen that's bad,
Don't lay the blame on me!"

Paddy escribió una carta
A su irlandesa Molly-O,
Diciendo "Como no la reciba,
¡Escribe y dímelo!
Si hago faltas de ortografía,
Molly, cariño, dijo,
Recuerda, la pluma es mala,
¡No me eches la culpa a mí!

It's a long way to Tipperary,
It's a long way to go.
It's a long way to Tipperary,
To the sweetest girl I know!
Goodbye, Piccadilly,
Farewell, Leicester Square!
It's a long long way to Tipperary,
But my heart's right there.

Esto queda lejos hasta Tipperary,
Esto queda lejos para ir.
Esto queda lejos hasta Tipperary
¡Hasta la más dulce chica que conozco!
Adiós, Picaddilly,
Adiós Leicester Square!
Esto queda lejos hasta Tipperary,
Pero mi corazón está ahí.

Molly wrote a neat reply
To Irish Paddy-O,
Saying "Mike Maloney
Wants to marry me, and so
Leave the Strand and Piccadilly
Or you'll be to blame,
For love has fairly drove me silly:
Hoping you're the same!"

Molly le contestó claramente
Al irlandés Paddy-O,
Diciendo Mike Maloney
Se quiere casar conmigo, pues
Deja el Strand y Piccadilly
O será tuya la culpa,
Porque el amor me ha vuelto bien tonta:
¡Espero que seas igual!

It's a long way to Tipperary,
It's a long way to go.
It's a long way to Tipperary,
To the sweetest girl I know!
Goodbye, Piccadilly,
Farewell, Leicester Square!
It's a long long way to Tipperary,
But my heart's right there.

Esto queda lejos hasta Tipperary,
Esto queda lejos para ir.
Esto queda lejos hasta Tipperary
¡Hasta la más dulce chica que conozco!
Adiós, Picaddilly,
Adiós Leicester Square!
Esto queda lejos hasta Tipperary,
Pero mi corazón está ahí.

La canción habla de un irlandés, triste porque está lejos de Molly y de Tipperary. Un argumento muy inocente pero era lo que sentían infinidad de soldados que se fueron a luchar para formar parte de una hecatombe que daría al traste con su porvenir.

6º Batallón de Ingenieros de Montes de Sherwood

Al estallar la guerra en 1914, el 7º Batallón del Regimiento de los Connaught Rangers hizo suya It's a long way to Tipperary pues evocaba a su tierra y su familia en su trayecto a la guerra. Desde el momento en que llegaron a Inglaterra, este batallón hizo popular la canción mientras atravesaba territorio belga y francés, llegando a cantarse en Rusia y en Alemania.

John McCormack

Aunque en este punto hay distintas versiones, parece que un periódico irlandés informó de que un periodista británico (posiblemente George Curnock, del Daily Mail), oyó la canción al paso de unos soldados irlandeses por Boulogne el día 12 de agosto de 1914. Esos irlandeses pudo ser el 6º Batallón de Ingenieros de Montes de Sherwood. Curnock publicaría un artículo en su diario donde narró la experiencia de haber escuchado un tema con una letra que tenía una mezcla de esperanza y tristeza. Después del artículo de Curnock ya no se pudo frenar la popularidad de It's a long way to Tipperary.

Partitura para piano de It's a long way to Tipperary

La canción se grabó para difundirla con más facilidad, y se hicieron muchas versiones; la más popular fue la de John McCormack, tenor irlandés que, de esa forma, aportó su granito de arena a la difusión del tema. Lo cierto es que a alguien se le ocurrió que Judge y Williams podían cobrar 5 libras al año de por vida, beneficiándose de ella hasta la tercera generación.

Letra de It's a long way to Tipperary de puño y letra de Jack Judges

Pero lo mismo que el éxito de la canción se extendió como la pólvora, se ganó un cierto odio en muchos sitios, habida cuenta de las atrocidades que ya pudieron apreciarse el mismo año que estalló la guerra. A pesar de todo esto, en territorio del Reino Unido el tema siguió escuchándose hasta convertirlo en el más conocido de la guerra y más allá en el tiempo, en parte gracias al cine. Esta pegadiza canción se escucha en varios largometrajes: La gran ilusión (Jean Renoir, 1937), Das Boot (Wolfgang Petersen, 1981), Gallípoli (Peter Weir, 1981) y Goodnight Mister Tom (Jack Gold, 1998).


Cualquiera que sea el motivo por el que gustó a los soldados y, en general, a los contemporáneos de la canción, lo cierto es que It's a long way to Tipperary siempre será el recuerdo de una guerra que nunca debió ocurrir.

viernes, 11 de marzo de 2016

RMS Carpathia

RMS Carpathia

Muchas veces, un gran acontecimiento hace sombra a una parte del mismo que puede ser igual de emocionante. El protagonista de hoy es un buque transatlántico británico perteneciente a la naviera Cunard Line, el RMS Carpathia, cuya existencia hubiera pasado completamente desapercibida para la Historia de no ser porque fue el rescatador de los supervivientes del naufragio de uno de los barcos más famosos de toda la historia, el RMS Titanic (RMS, Royal Mail Ship, Buque de Correo Real).

Comedor del Carpathia

La historia del Carpathia arranca el 10 de septiembre de 1901. Estamos en los astilleros de la Swan Hunter & Wingham Richardson, en Newcastle upon Tyne, al noreste de Inglaterra. Tarda seis meses en construirse, siendo botado el 6 de agosto de 1902. Sus primeros ensayos en el agua los hace el 22 de abril de 1903, su primer recorrido irá desde Liverpool a Boston. Se destina para transportar pasajeros y mercancías. Pero dentro de lo que es el transporte de pasajeros hay que distinguir entre pasajeros de dinero e inmigrantes que viajaban para ganarse el pan. Hasta entonces, la comodidad con que viajaba un pasajero de posibles estaba muy lejos de la modestia que tenían los pasajeros más humildes.

Dibujo del Carpathia donde se aprecian los colores en los que fueron pintados el caso y la chimenea

El Carpathia tenía cinco cubiertas construidas de forma sobria. Había camarotes de tres clases (100 en primera, 200 en segunda y 2.250 en tercera). Las modificaciones de 1905 incrementa la capacidad para llevar pasajeros. Asimismo, para la conservación de la comida durante el viaje, las bodegas estaban acondicionadas con refrigeración para tal fin. Las diferencias sociales mencionadas antes están visiblemente atenuadas. Tanto la segunda como la tercera clase disponían de bar, comedor, fumadero y salón. La segunda clase, además, tenía biblioteca. También había una orquesta. Y da la casualidad que dos de sus músicos, Theodore Brailey y Robert Bricous, tocaron también en el Titanic.

Arthur Henry Rostron

Era un barco más grande de lo que solía construirse por entonces: 165-170 m eslora, 19,6 m de manga, 10,5 m de calado, 8.700 toneladas de desplazamiento, 13.555 toneladas brutas de peso... La propulsión corre a cargo de dos máquinas de vapor de cuádruple expansión que mueven dos hélices. Su velocidad media es de 14 nudos. La embarcación tiene una chimenea roja con una banda negra (colores de la Cunard Line) y cuatro mástiles que no son destinados a velas. El casco se pinta en blanco, negro y rojo (de arriba a abajo).

Posición del Titanic y del Carpathia en el momento del hundimiento del primero. También se aprecia dónde estaban situados, presuntamente, otros barcos relativamente cercanos

Todo cambia para nuestro protagonista la noche del 14 de abril de 1912, cuando se ve implicado en el rescate de los náufragos del Titanic. El Carpathia abandona Nueva York el día 11 de abril en dirección al Fiume (actual Rijeka). Su capitán es Arthur Henry Rostron, que lleva 17 años trabajando en la Cunard. Tiene 42 años y es capitán de la nave desde enero. Lleva 743 pasajeros a bordo. Un día antes había tenido lugar el inicio del viaje inaugural de un barco, la última estrella de la White Star Line, que había salido de Southampton en dirección a Nueva York, el RMS Titanic, conocido también como el insumergible. Al mando se encontraba el capitán Edward Smith, a punto de jubilarse. A diferencia de lo que le ocurrió al Carpathia, la partida del Titanic se va a festejar a bombo y platillo.

Harold Cottam

Llega la medianoche del 15 de abril. El Titanic estaba a unos 600 km al sur de Terranova, y el Carpathia se encuentra a más de 93 km del Titanic. El operador de radio del Carpathia, Harold Cottam (que no tiene quien le releve) va a dejar su puesto para irse a dormir. Cuando aún lleva los auriculares puestos, oye los avisos del Titanic solicitando ayuda: no se lo puede creer. Cottam informa al primer oficial, Dean, y corren al camarote de Rostron para darle la inimaginable noticia. Inmediatamente, el capitán dio la orden de dirigirse hacia la zona de la catástrofe y de comunicar al barco en peligro que acudían en su ayuda. Tardarían cuatro horas en llegar. Con ocasión del hundimiento del Titanic, se instituyó una norma, tan obvia, que uno se pregunta cómo no se llevó a cabo antes: el telégrafo debía quedar conectado las 24 horas del día con personal para cubrir el turno de noche.

Botes del Titanic rescatados por el Carpathia

Mientras se tomaba el camino que llevaba a la nave en peligro, el Carpathia se acondicionó para atender la emergencia. Toda la dotación del barco se reincorporó a su puesto. Se apagó el agua caliente y la calefacción con el fin de aprovechar toda la potencia posible para aumentar la velocidad de navegación del barco: todo el carbón que se echó en el fogón consiguió que se pasara de 14 a 17,4 nudos. Se preparan los botes salvavidas y se iluminan ambos lados del barco. Se abre el portalón y organizan las escaleras de mano. Los médicos se distribuyen para atender a las víctimas en los comedores, y se reúnen mantas para repartir entre supervivientes del naufragio, y se preparan bebidas calientes.

Supervivientes del Titanic en la cubierta del Carpathia

A las 04:00 de la madrugada, el Carpathia llega a la zona de la catástrofe para atravesar restos de icebergs. Sus ocupantes se afanaban en encontrar restos del desastre hasta que ven una señal luminosa, y se dirigen a ella. Con las primeras luces del día, pudieron verse las barcas del Titanic entre los grandes trozos de hielo. El primer tripulante en subir a bordo es Joseph Boxhall, cuarto oficial del Titanic, que informa de manera oficial a Rostron sobre el naufragio. A las 07:30 de la mañana subió a bordo del Carpathia Carles Lightoller, oficial del Titanic y la última persona de los 710 rescatados.

El RMS Carpathia entrando en el río Hudson

Según iban subiendo a bordo los pasajeros del Titanic, se apuntaba su nombre para que sus respectivos telegrafistas, Harold Cottam y Harold Bride, pudieran informar de las listas de supervivientes a la Cunard y a la White Star. Los pasajeros del Carpathia que, en principio, no fueron informados del operativo, prestaron una gran ayuda a los rescatados haciéndoles compañía y prestando atención sanitaria. La nave rescatadora abandona el lugar de la tragedia a las 08:05. Rostron piensa qué ruta debe coger: si el barco se dirige a Halifax supondría atravesar nuevamente el hielo; para ir a las Azores no había suficientes suministros. Finalmente, se dirigen a Nueva York, a donde llegaron el 18 de abril por la tarde, acosados por la prensa que remontaba con ellos el río Hudson. A las 09:30 atracaron para dejar en el muelle 59, el de la White Star Line, los trece botes que recuperaron del Titanic. Después fueron al muelle 54, el de la Cunard, a donde descienden los rescatados en medio de un silencio sepulcral.

Medalla de Bronce de las que se otorgó a la tripulación del Carpathia

Un tiempo más tarde, parte de la tripulación del Carpathia presta declaración a la comisión que indaga sobre las causas de la desgracia. Y en agradecimiento al rescate efectuado la tripulación recibió de los supervivientes del Titanic medallas de bronce, los oficiales de plata y Rostron una de oro y una copa de plata que le entregó la pasajera conocida como Margaret Brown. Los agradecimientos no se quedaron allí. El capitán Rostron es condecorado con la Medalla de Oro del Congreso de los Estados Unidos, y recibe el título de Sir, así como otras distinciones. Se reanuda el viaje del Carpathia al Fiume el 20 de abril a las 4 de la tarde, y llega a puerto el 6 de mayo, donde es recibido como un héroe.

Margaret Brown entregando la copa de plata al Capitán Rostron

El barco vuelve a la normalidad como si nada hubiera pasado. Sigue dedicándose a su ruta mediterránea y regresando de vez en cuando a Nueva York. Podría decirse que la única mancha en su expediente fue la acusación por parte de las autoridades italianas de haber salido sin permiso de uno de sus puertos. Esto ocurrió en septiembre de 1914, y la Primera Guerra Mundial había estallado dos meses antes. El barco sigue realizando sus actividades habituales. De todos modos, y por si las circunstancias lo requerían, fue acondicionado para llevar tropas, provisiones y caballos. Y llega una sorpresa: en plena guerra, Arthur Rostron decide dejar el mando del Carpathia para unirse a la tripulación del RMS Mauretania, y viene para sustituirle el capitán William Prothero. El transatlántico se mueve por rutas peligrosas y consigue salir indemne del acoso de los sumergibles alemanes.

William Prothero

El 15 de julio de 1918 el Carpathia sale de Liverpool con tropas destinadas para el combate. El 17, el barco y su convoy se separan del grupo de barcos con el que van. A las 09:00 de la mañana, cuando está a 120 millas de la costa de Fastnet, en Irlanda, un submarino alemán del tipo U-55, comandado por Wilhem Werner, le lanza tres torpedos. Dos alcanzan la sala de máquinas y matan a cinco tripulantes. El impacto de los proyectiles inutiliza la radio y los dispositivos eléctricos del barco. El capitán Prothero ordena desalojar el navío, a la vez que consigue advertir del ataque a las otras embarcaciones.

Wilhem Werner en 1933

Se echan al mar once botes salvavidas. A las 11:00 de la mañana, el RMS Carpathia desaparece entre las olas del Mar Celta. Todos aquellos que han sobrevivido al ataque serán acogidos en el HMS Snowdrop (HMS, His/Her Majesty's Ship, Buque de Su Majestad) que navegaba en las proximidades del lugar. Los tripulantes y el pasaje del Carpathia son llevados a Liverpool para recibir atención médica.

Hundimiento del RMS Carpathia

El 9 de septiembre de 1999, los medios de comunicación informaron del hallazgo del pecio del Carpathia a 298 km al sudoeste de la costa de Cornualles (Inglaterra). Casi dos semanas después, las primeras imágenes denotan el buen estado del barco, que está a 155 m de profundidad y con los tres agujeros que le hicieron los proyectiles alemanes. Los restos los compra la misma empresa que compró los del Titanic, pero siguen ahí donde se detuvo su historia y, al igual que la de otros barcos hundidos, seguro que aún tiene mucho que decir.

Restos del Carpathia en el fondo del mar

martes, 10 de marzo de 2015

Erich Maria Remarque, "Sin novedad en el frente"

El 22 de junio de 1898 nace en Osnabrück (Alemania) Erich Paul Remark, más conocido como Erich Maria Remarque, autor de la célebre novela Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 1929).

Erich Maria Remarque


Remarque se crió en el seno de una familia de clase obrera. Su padre se llamaba Peter Franz Remark y trabajaba como encuadernador. Su madre era Anna Maria Stallnecht. El joven Erich acude a la escuela entre 1904 y 1912. Sus primeros ensayos como escritor empezaron a los 16 años, con una novela que no publicó hasta 1920, La habitación del sueño (Die Traumbude, 1920), que no tiene el éxito deseado. El estallido de la Primera Guerra Mundial le sorprende a Remarque cuando estaba estudiando en la Universidad de Münster, por lo que tuvo que dejar sus estudios para ir al frente. Este hecho hace que pase a formar parte del elenco de intelectuales de lengua alemana que vivirán los dos conflictos mundiales.

En el momento de ser reclutado, Remarque tenía 18 años. El 12 de junio de 1917 es destinado al frente occidental. El 31 de julio es herido en el cuello, en un brazo y en una pierna, por lo que es llevado al hospital militar de Duisburg, ciudad al oeste de Alemania, y allí se quedó hasta terminar la contienda. Las vivencias de Remarque durante la Primera Guerra Mundial le servirán de inspiración para escribir su novela más conocida, Sin novedad en el frente.

Remarque, Duisburg 1918

La guerra termina el 11 de noviembre de 1918, pero Remarque no es desmovilizado hasta el 5 de enero de 1919. Después de la guerra, tuvo que ganarse el sustento con trabajos de lo más variopintos. Completó su formación como educador y ejerció en Lohne (norte de Renania-Westfalia), Klein Berssen y Nahne (estas dos últimas ciudades en la Baja Sajonia). Pero también trabajó como probador de coches en una empresa de neumáticos, como profesor de piano, bibliotecario y editor, entre otras cosas. Y, cómo no, como antesala a su brillante carrera como escritor, también fue periodista en Berlín. Finalmente, en noviembre de 1920 deja la docencia.

No olvidemos que Erich Maria Remarque se llamaba, en realidad, Erich Paul Remark; pero, en 1924, decide cambiar su nombre y sus apellidos por los que luego será conocido, según parece debido a su admiración por Erich Maria Rilke, autor de Cartas a un joven poeta.

En octubre de 1925, contrae matrimonio con Ilse Jutta Zambona. Ya en esta época, Remarque apunta maneras elegantes, muy adecuadas para su título de Barón de Buchenwald, que compra en 1926. Pero no vale solo con que compre el título para recibirlo, sino que tiene que ser adoptado por Hugo von Buchenwald para hacer una transmisión en regla. El matrimonio de Remarque y Zambona no dura mucho pues rompen en febrero de 1927. Ese mismo año inicia la redacción de Sin novedad en el frente. En agosto del año siguiente, la editorial Ullstein acepta publicarlo.

Jutta Ilse Zambona

En los primeros meses de 1929, aparecen en la prensa alemana las primeras acusaciones de que Remarque es judío. Recordemos que su verdadero apellido es Remark y los nazis le dieron la vuelta para obtener Kramer, apellido judío. En 1930 inicia los trámites de divorcio de Ilse. Al año siguiente se compra una casa en Suiza, Monte Tabor, en la localidad de Porto Ronco, donde da cobijo a personas que huyen de los nazis.

Casa Monte Tabor

En mayo de 1933, y por iniciativa de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Tercer Reich, durante una quema pública de libros, arden trabajos de Remarque, entre ellas figura Sin novedad en el frente, considerada antipatriótica. Ante el ascenso fulgurante de los nazis, y de la persecución de su obra, Remarque se refugia en Suiza y después se va los Estados Unidos. Aún así, durante una estancia del novelista en Monte Tabor en 1935, recibe a un emisario de Hermann Göring, lugarteniente de Adolf Hitler, con la más que probable aviesa intención de persuadirlo para que vuelva a Alemania, pero Remarque se niega. En septiembre de 1937 conoce a Marlene Dietrich y a Josef von Sternberg en Venecia.

Joseph Goebbels

Los nazis también afirmaron falsamente, en 1938, que Remarque no había prestado servicio activo durante la Primera Guerra Mundial. Ese mismo año, es desposeído de la nacionalidad alemana y un poco más tarde su ex mujer. La pareja volvió a casarse como parte de una estrategia para impedir que les obligaran a regresar a Alemania y en 1939 se marcharon a Estados Unidos (no obtendrían la nacionalidad estadounidense hasta 1947). Viajan en el transatlántico Queen Mary, donde coinciden con Bertolt Brecht, Arthur Rubinstein, Igor Stravinsky y Orson Welles, entre otros. Remarque conoce a Paulette Goddard, en la misma época en que su colaboración con el cine empieza a hacerse más intensa.

Remarque tiene una hermana, Elfriede, que permaneció en Alemania con su familia. En 1943 es detenida por actividades que “atentaban contra la moral del ejército”. Es condenada a muerte y el 16 de noviembre de 1943 es degollada en Plötzensee.

Elfriede Scholz

En mayo de 1957, Remarque y su mujer se divorcian nuevamente, pero esta vez es algo definitivo. Él aprovecha para casarse con Paulette Goddard el 25 de febrero de 1958. La ceremonia se celebra en Brandford (Connecticut). Remarque es muy viajero, pero en la década siguiente se van a vivir a Europa de forma permanente.

Erich Maria Remarque muere en Locarno (Suiza) el 25 de septiembre de 1970, a consecuencia de un aneurisma de aorta. En 1971, su viuda hará una edición póstuma de Sombras en el paraíso, su última novela.

Paulette Goddard

Otros títulos publicados de Remarque son El enemigo (Der Feind, 1930), El regreso (Der Weg zurück, 1931), Tres camaradas (Drei Kameraden, 1937), Arco de Triunfo (Triumphbogen, 1946), Tiempo de vivir, tiempo de morir (Zeit zu leben und Zeit zu sterben, 1954), El cielo no tiene favoritos (Der Himmel kennt keine Günstige, 1961), La noche de Lisboa (Die Nacht von Lissabon, 1963). Varias de sus obras fueron objeto de adaptaciones cinematográficas.

Sin novedad en el frente

Sin novedad en el frente (Im Westen nichts Neues, 1929), es la novela más famosa de Erich Maria Remarque. Antibelicista por más que Remarque se empeñara en dejarla como “apolítica”. Es una cruda historia de sus vivencias durante la Primera Guerra mundial, y libro de cabecera fundamental para los estudiosos del conflicto. Empieza a escribirse en 1927 y, al año siguiente, se hizo una primera publicación, en prensa, entre noviembre y diciembre de 1928 en el diario Vossische Zeitung, perteneciente a la editorial Ullstein. Aparecerá como libro en enero de 1929. Solo en el primer año y medio después de su aparición se vendieron 2,5 millones de ejemplares en todo el mundo.

Portada de la edición alemana de Sin novedad en el frente (1929)

Sin novedad en el frente es una historia que cuenta Paul Bäumer, y abarca el tiempo que va desde 1914, cuando estos jóvenes realizan la instrucción, hasta 1918, cuando tiene lugar el armisticio. Bäumer, al igual que varios de sus compañeros de estudios, se alistan en el ejército alemán al estallar la Primera Guerra Mundial, convencidos por el maestro de la escuela. Los estudiantes, que comprenden edades entre los 19 y los 20 años, son distribuidos entre otros grupos de soldados de muy diferente procedencia social. Poco a poco, en la persona del protagonista, Remarque nos sumerge en una historia gris, la de una guerra que siempre se rebeló como algo tan absurdo como inútil. Estos jóvenes , que apenas han llegado a edad adulta, apenas han llegado a los veinte años, apenas tienen un pasado y no han tenido tiempo de pensar en su futuro.

En un principio, los soldados tienen cubiertas todas sus necesidades porque no hay dificultad en los suministros, luego ya será más complicado, y empezarán a darse cuenta que las cosas no son como se las habían contado. Son destinados al frente occidental, donde coinciden con Stanislaus Katczinsky, un veterano que será el protector de Paul, y quien se encargará de enseñar a sus compañeros las picardías necesarias para comer adecuadamente cuando empiecen a escasear los víveres. Las batallas no tienen nombre, pero la crudeza de sus consecuencias siempre está presente. La rutina, la amenaza del fuego, la búsqueda de comida cuando ya no llegan los suministros, la falta de preparación de los reclutas más jóvenes, son los mayores peligros y se convierten en una constante en la vida de los soldados.

Kemmerich amigo de Paul es herido y le llevan a un hospital. Como consecuencia de sus heridas, su salud evoluciona mal y su forma de ser cambia radicalmente. Termina sufriendo la amputación de una pierna y muere durante una visita de Paul a su amigo. Los estudiantes tienen un superior, el cabo Himmelstoss, que les da el peor trato que pueden recibir. Él es la piedra angular de la pérdida de valores de los jóvenes reclutas. En su lugar de destino conocen al veterano Stanislaus Katczinsky, que les enseña a sobrevivir en las peores condiciones y a encontrar comida donde no la hay. Lo referente a la comida es fundamental, porque los soldados, cuando empiezan a sufrir las carencias de un mal suministro, se encuentran con que nunca saben cuándo van a volver a comer y apuran al máximo cualquier pedacito de pan que les quede.

Y es en medio de una situación de peligro en que Paul reconoce la deshumanización a la que han tenido que llegar él y sus compañeros. No les gusta, pero es un factor más de supervivencia.

Paul obtiene permiso para volver a su hogar unos días. Cuando llega, no tarda en sentirse fuera de lugar: la gente habla de algo que no conoce, la vida en el frente, y el que lo hace con más insistencia es el maestro que les empujó a Paul y a sus amigos a ir a la guerra. Con quien Paul se encuentra a gusto es con su madre, enferma de cáncer. Cuando parte para un campo de entrenamiento, Paul se lleva unos víveres que le ha preparado la mujer y los cuida como si fueran el mayor de los tesoros. El joven soldado termina arrepintiéndose de haber ido a su casa: la guerra ha supuesto un desgarro brutal con respecto a su anterior vida; no le gusta lo que vive, pero ya no puede adaptarse a la vida de antes.

Cuando Paul regresa a su regimiento se alegra de reencontrarse con sus compañeros, pero se siente tan mal por ellos de haber tenido un permiso, que se ofrece voluntario para una misión, durante la cual matará a un hombre por primera vez, un escalón más para ser más bestia. Más tarde, Paul y su compañero Albert son heridos mientras ayudan a evacuar un pueblo. Son enviados a un hospital católico a recuperarse de sus heridas.

Se acerca el final de la guerra. Menos Tjaden, poco a poco, se van muriendo todo el grupo de amigos que empezaron juntos la guerra, ya sea por disparos, por gas, por granadas… Paul no puede ser optimista a pesar de que se acerque el final de la guerra, siente que no le quedan objetivos por los que luchar. Al no tener una vida hecha antes de la guerra, se encuentra que, en ese momento, lo único que sabe hacer es matar. Al final, Paul es alcanzado por fuego enemigo y muere “en un día tan tranquilo que el comunicado oficial se limitó a decir «Sin novedad en el frente»”, con lo que se pone de relieve lo poco que importaba la vida en algunos sitios en ese momento. Poco después termina la guerra.

Remarque emplea un lenguaje sencillo y emotivo, que lo mismo se emplea para hablar del rancho que de un soldado gravemente herido. En ese mismo lenguaje donde podemos ver la edad de unos hombres que empiezan la guerra siendo muchachos y la terminan siendo hombres. El que la termina porque, de todos los compañeros de estudios que van al frente con Bäumer solo sobrevive uno, los demás han ido cayendo a lo largo del conflicto. La historia tiene matices biográficos muy claros, como que Bäumer es herido y enviado a un hospital militar, o que la madre está enferma de cáncer, circunstancias que experimentó Remarque, cuya madre fallece el 9 de septiembre del mismo año en que es movilizado.

Entre los temas tratados en la novela destacan los horrores de la guerra, la camaradería y el problema que tendrán los soldados para rehacer su vida después de un conflicto al que, realmente, nunca encontraron sentido. Los soldados de los que habla Remarque, será una “generación de hombres que fueron destruidos por la guerra”.

El protagonista de Sin novedad en el frente es Paul Bäumer, y también es él quien narra la historia. Otros personajes son los amigos con los que va al frente, los otros soldados que conocen cuando llegan “a la guerra”, sus padres… Paul Bäumer es el narrador y protagonista de la historia. Se alista en el ejército con 18 años. Su naturaleza es creativa y le gusta la poesía, pero la guerra lo cambia y lo convierte en una persona muy dura. Siente que la guerra ha supuesto un corte drástico en su vida, que no ve conexión entre el antes y el después de la guerra. No ve futuro a su vida.

Franz Kemmerich es el primero de los amigos de Paul que muere. Recibió un disparo en una pierna, que termina siendo amputada. La situación casi le trastorna y no tarda en morir.

Tjaden es amigo de Bäumer pero no compañero de estudios. Su oficio era el de cerrajero. No se lleva bien con Himmelstoss, un tirano que tienen como instructor. Es el único de los amigos que sobrevive a Paul Bäumer y aparecerá en la continuación de Sin novedad en el frente, titulada El camino de vuelta.

Stanislaus Katczinsky es el soldado veterano que conocen Paul y sus amigos cuando llegan al frente occidental. Dobla la edad a sus compañeros. Antes de ser soldado se dedicaba a ser zapatero. Tiene la habilidad de conseguir lo que haga falta, sobre todo comida. Es herido en una pierna y Paul trata de salvarlo cargando con él a su espalda, pero en la huida Katczinsky es alcanzado en la cabeza y muere.

Albert Kropp es compañero de clase de Paul. Juntos pasan la convalecencia en un hospital católico a donde son enviados cuando son heridos. Considera suicidarse si llega a perder una pierna, igual que Kemmerich, pero el apoyo de sus compañeros lo impide.

Frederich Müller es el que se lleva los libros de la escuela al campo de batalla. Se queda con las botas de Kemmerich cuando este muere. El asunto de las botas es algo aparentemente trivial, pero de suma importancia si se tiene en cuenta que hay un momento en que empiezan a escasear los suministros y lo más normal era encontrarse a los soldados con el equipo en mal estado. De hecho, solo lo tienen en condiciones perfectas cuando reciben la visita del Kaiser y luego lo tienen que devolver. Murió de un disparo en el estómago, dejando las botas a Paul.

Kantorek era el maestro de escuela que empujó a sus alumnos a ir a la guerra, mientras él seguía detrás de su mesa. Irónicamente, más adelante no le queda más remedio que alistarse él también. Entonces se encuentra con uno de sus estudiantes, que le devuelve el trato recibido en la escuela.

El teniente Bertinck está al frente de la compañía donde están Bäumer y sus amigos. El respeto entre Bertinck y sus hombres es mutuo, y siente de verdad las circunstancias penosas en que se encuentran sus soldados.

Himmelstoss es un cabo que antes de la guerra trabajaba como cartero. Es especialmente cruel con los hombres de su compañía, pero estos se vengan cuando le dan una paliza antes de ir a una misión. Cuando tiene que unirse a las tropas en combate, se descubre que es un cobarde que rehúye las situaciones de peligro y se las deja a los demás.

Joseph Behm no se lanzó con tanta rapidez como sus compañeros para ir al frente, pero la presión del maestro pudo más que su miedo. Herido, camina a ciegas en tierra de nadie, pero es definitivamente muerto por el enemigo antes de poder ser rescatado.

Sin novedad en el frente se publicó por entregas en Vossische Zeitung entre noviembre y diciembre de 1928. En 1929 se lanza, en Alemania, en formato libro y alcanza el millón y medio de ejemplares vendidos el mismo año. El tiempo que había pasado desde el final de la Primera Guerra Mundial no hizo perder el interés en una novela que hablaba de la experiencia de unos jóvenes soldados en aquel conflicto. A día de hoy, ya se ha traducido a 50 idiomas y se han superado los 20 millones de ejemplares vendidos.

Hubo quien consideró que la crudeza de la narración en algunos puntos era excesiva, y los nazis persiguieron a Remarque y a su obra por considerarlos antipatriotas y en contra de los valores que fomentaban los nuevos vientos políticos en Alemania.

No siempre fueron voces tan lejanas las que se oponían al enfoque que Remarque le daba a las cosas. No todos piensan que hubiera una deshumanización total entre los efectivos alemanes, ni entre el personal civil ni entre el militar, y éstos no tenían porqué tratar mal a los prisioneros ni a las personas que vivían en los territorios por los que pasaban. Esos soldados, seguramente igual que ocurría con los soldados de otros países, soportaban las peores situaciones con una fuerza que sacaban de la “voluntad de proteger a su patria”, según afirmó un compañero de Remarque, y ese es un valor que les equipara en humanidad a los soldados de esos otros países.

Pero no estaba en el ánimo de Remarque faltar al respeto a sus compañeros de armas. El relato del autor quizás debería verse como un aviso de que diez años después de la guerra pesaba en el ánimo de muchos participantes en la guerra las consecuencias de las mismas.

Sin novedad en el frente, cartel de la versión cinematográfica de 1930

Sin novedad en el frente tuvo adaptaciones al cine, televisión, radio y teatro. Quizás las más conocidas son las adaptaciones cinematográficas, en especial la realizada por Lewis Milestone en 1930 y protagonizada por Lew Ayres. El largometraje se llevó el Oscar a la mejor película y otro al mejor director. Si bien el estreno mundial tuvo lugar en los Estados Unidos el 29 de abril de 1930, en Alemania no se pudo ver hasta diciembre del mismo año, y fue en medio de revueltas detrás de las cuales está, Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del Partido Nazi.

La adaptación televisiva tiene fecha de 1979. Richard Thomas (Los Walton) hizo el papel de Paul Bäumer y la dirección estuvo a cargo de Delbert Mann.

De la adaptación radiofónica se ocupó David Hunter en noviembre de 2008. En esta ocasión, fue Robert Lonsdale el encargado de recrear el personaje de Paul Bäumer en una producción para la BBC.

Para terminar, quería quedarme con una circunstancia que se cuenta en el primer capítulo de la novela y que, de forma un tanto contradictoria, refleja la crudeza de la guerra. La compañía en la que está Paul Bäumer sufre numerosas bajas y al momento de distribuir la comida sobran muchas raciones, que los soldados supervivientes pretenden que también se distribuyan. Como el cocinero se niega a repartir nada hasta que no estén todos, los soldados empiezan a enfadarse. Hasta que aparece un superior…

- Sí, ayer tuvimos muchas bajas.
Después miró en la caldera y añadió:
- Tienen buen aspecto estas judías.